Hoy quiero hablarte de una de las piezas más importantes cuando decidimos enseñar inglés a nuestros hijos en un país como Colombia: aumentar la exposición al idioma en casa. Piensa en esto como crear un pequeño “microclima” para el inglés dentro de tu hogar. Afuera, todo funciona en español: el colegio, los amigos, la familia, el barrio. Pero dentro de casa, podemos abrir espacios donde el inglés esté presente de forma natural y constante. No se trata de aislarse del mundo, sino de darle al inglés un lugar real en la vida cotidiana.
La idea clave: que el inglés se escuche y se use
La buena noticia es que hoy no necesitas ser profesor ni inventarte actividades complicadas. Hay muchísimas formas de aumentar la exposición al inglés sin cargar todo sobre tus hombros.
Imagina a Marcela, una mamá colombiana que quiere que sus hijas Alejandra y Salomé tengan un buen contacto con el inglés desde pequeñas. Ella sabe que el español ya está cubierto por el entorno, así que su foco está en aprovechar los momentos cotidianos para introducir el inglés.
¿Qué hace Marcela?
Plataformas y pantallas con intención:
Si van a ver una película en Disney+ o Netflix, revisa si está disponible en inglés. No siempre, no todo el tiempo, pero sí como una opción frecuente.
YouTube, pero con propósito:
“Puedes ver YouTube, pero elige un canal en inglés”. Hay contenido infantil de muy buena calidad que resulta atractivo sin sentirse forzado.
Rutinas diarias en inglés:
Vestirse, recoger juguetes, preparar la lonchera o bañarse pueden convertirse en momentos para usar frases simples en inglés.
Marcela lo resume así: “No es perfecto todos los días, pero el inglés siempre está presente de alguna forma. Y eso hace la diferencia”.
Extender la “frontera del idioma” dentro de casa
Entre más se escuche y se use el inglés en casa, más familiar se vuelve para los niños. No necesitas cubrir todo el día, pero sí ser intencional. La clave está en ir ampliando poco a poco los espacios donde el inglés aparece, sin agobiar.
Importante: sin presión ni culpa
Esto no es una misión imposible ni una competencia. No se trata de hacerlo todo ni de hacerlo perfecto. Puedes apoyarte en reglas sencillas y muy realistas, por ejemplo:
- “Puedes ver videos, si los ves en inglés”.
- “Puedes buscar eso en internet, si lo buscas en inglés”.
Esos pequeños “si…” transforman actividades que ya existen en oportunidades reales de exposición al idioma.
Interés y diversión: tus mejores aliados
Algo fundamental: los niños aprenden mejor cuando están interesados. Para los más pequeños, aprender es natural. Pero a medida que crecen, el interés se vuelve clave. Por eso, no solo importa cuánto inglés escuchan, sino cómo y en qué contexto.
Al pensar en cómo aumentar la exposición en casa, pregúntate:
- ¿Qué juegos les encantan? ¿Podemos jugarlos en inglés?
- ¿Qué cuentos disfrutan? ¿Hay versiones en inglés?
- ¿Qué canciones les gustan? ¿Podemos escucharlas o cantarlas en inglés?
- ¿Hay momentos del día (comidas, paseos, juegos) donde el inglés pueda ser el idioma principal?
Cuando el idioma se asocia con momentos agradables, la resistencia disminuye y la curiosidad crece.
Recuerda
Aumentar la exposición al inglés en casa no significa convertir tu hogar en un salón de clase. Significa llenar el día a día de pequeñas oportunidades, de forma intencional, realista y sostenible.
El inglés no tiene que estar en todo momento, pero sí de manera constante. Y cuando eso pasa, poco a poco, el idioma deja de sentirse “extraño” y empieza a ser parte de la vida.
Ese es uno de los pasos más sólidos para construir un camino bilingüe posible en un entorno como el nuestro.




