Para muchos padres que inician el camino del bilingüismo, ver a su hijo mezclar palabras en inglés y español puede generar una chispa de preocupación. Es común escuchar a personas que, por desconocimiento, sugieren que el niño está confundido o que no distingue ambos idiomas. Sin embargo, hoy queremos darte total tranquilidad: esa mezcla no es un error, sino una fase natural y sofisticada del desarrollo del lenguaje que demuestra que su pequeño cerebro está trabajando con una agilidad asombrosa.
El mito de los "compartimentos" en el cerebro
Existe la idea equivocada de que el cerebro de un niño bilingüe funciona como una biblioteca con dos estantes separados: uno para el inglés y otro para el español. La realidad es mucho más fascinante.
En las etapas tempranas, los niños guardan todo el vocabulario que aprenden en un mismo almacén de recursos. Para un bebé, las palabras son herramientas para obtener lo que necesita; ellos no ven "idiomas", ven sinónimos. Si una palabra es más fácil de pronunciar en inglés que en español, su cerebro, por pura eficiencia, elegirá la opción más sencilla para comunicarse.
El ejemplo de las "Cookies" vs. "Galletas"
Imagina a un niño de dos años. Fonéticamente, decir "cookies" requiere menos esfuerzo muscular que articular la palabra "galletas". Si el niño dice "Abuelita, quiero cookies", no es porque no sepa hablar español, sino porque está utilizando la herramienta más eficaz que tiene a mano para alcanzar su objetivo: ¡comer una galleta! En ese momento, su prioridad es ser entendido, no cumplir con reglas gramaticales que aún no conoce.
¿Cuándo empiezan a distinguir los idiomas?
La ciencia y la experiencia nos dicen que este proceso de mezcla es temporal. Alrededor de los 3 años de edad, ocurre un salto cognitivo asombroso:
- Conciencia lingüística: El niño empieza a notar que existen dos códigos diferentes.
- Adaptación al interlocutor: Comienza a entender que con mamá puede usar ciertas palabras, pero que con la abuela o en el jardín debe usar otras para ser comprendido.
- Desarrollo de eficiencia: A medida que crecen, su capacidad para separar los idiomas se vuelve casi automática, igual que un adulto bilingüe.
Una reflexión para los padres
Si un adulto que está aprendiendo inglés mezcla palabras por error, solemos decir que está "practicando". Sería injusto etiquetar a un niño como "confundido" por hacer exactamente lo mismo mientras construye los cimientos de dos idiomas.
No hay de qué preocuparse. Mezclar idiomas es la prueba de que el cerebro de tu hijo está trabajando a toda marcha, creando conexiones que le servirán para toda la vida. El bilingüismo es un viaje de largo aliento; lo más importante es mantener la motivación y la constancia en casa.

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