¿Esperar a que domine el español para enseñar inglés?

Es una duda que incluso asalta a padres que son profesores de idiomas: ¿Es mejor esperar a que mi hijo hable perfectamente español antes de introducir el inglés? Muchos temen que el bilingüismo provoque retrasos en la lectura, la escritura o que el niño no logre comunicarse con sus pares. Sin embargo, la ciencia es contundente: este temor es totalmente falso. Postergar el aprendizaje de una segunda lengua es, en realidad, desaprovechar la ventana de oportunidad más grande que tendrá el cerebro de tu hijo.

La ventana de oportunidad: Por qué los niños ganan a los adultos
El cerebro infantil posee una plasticidad asombrosa. A diferencia de los adultos, los niños no "estudian" un idioma, lo absorben. Durante los primeros años, el cerebro se especializa en consolidar y almacenar la información lingüística a la que está expuesto, guardándola en la memoria a largo plazo de forma natural.

La pérdida de la capacidad natural
A medida que crecemos, esa facilidad innata para aprender idiomas se va reduciendo. Si un niño no practica el inglés con frecuencia en casa, esa "puerta" comienza a cerrarse lentamente. Por eso:
  • En la adolescencia o adultez: Aprender inglés se convierte en un desafío que requiere disciplina, inversión de esfuerzo y, a menudo, genera frustración.
  • En la infancia: Escuchar, repetir y pronunciar es un proceso fluido que no requiere un esfuerzo sobrehumano.

El factor del acento: Una ventaja competitiva
Un adulto que aprende inglés suele conservar un acento marcado de su lengua materna. Aunque logre fluidez, su origen es evidente. En cambio, un niño expuesto al bilingüismo desde bebé tiene la capacidad biológica de desarrollar un acento neutro o nativo, algo que es casi imposible de lograr con la misma naturalidad en etapas maduras.

Superando las críticas y el miedo al "qué dirán"
El camino hacia el bilingüismo en casa requiere el apoyo de la pareja y la familia, pero también una "coraza" contra los comentarios externos. Es común que personas del entorno, por desconocimiento o frustración propia, lancen frases como:
  • "¿Para qué le enseñas inglés tan pequeño?"
  • "Se va a confundir y no hablará bien ninguno."
  • "Primero que aprenda bien el español."

Debes recordar que el bilingüismo no es una resta, sino una suma. Enseñar inglés a tus hijos desde el principio no solo es posible, sino que es el mejor regalo que puedes hacerles para su futuro personal y profesional.

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