Hoy vamos a hablar sobre cómo definir qué tan bien quieres que tu hijo domine el segundo idioma. Parece obvio, ¿verdad? Pero la verdad es que esta decisión va a marcar el rumbo de muchas de las estrategias que elijas. Imagina que te vas de viaje. Lo primero que necesitas saber es a dónde vas, ¿no? No es lo mismo empacar una maleta para visitar un pueblo el fin de semana que una maleta para un viaje de todo un mes para trabajar en otra ciudad. Pues con el bilingüismo es igual. Necesitas saber cuál es tu "destino" lingüístico para tu hijo.
¿A qué nos referimos con "nivel de fluidez"?
Básicamente, se trata de responderte una pregunta muy sencilla: ¿qué quiero que mi hijo sea capaz de hacer con el inglés?
Algunas posibilidades comunes son:
1) Que entienda lo básico.
Tal vez te basta con que comprenda instrucciones simples, canciones, cuentos o conversaciones cotidianas, y que pueda responder con frases sencillas.
2) Que se comunique con soltura.
Aquí hablamos de que pueda conversar, expresar ideas, contar lo que piensa o siente, hacer preguntas y participar activamente en situaciones reales.
3) Que también lea y escriba en inglés.
Este nivel implica desarrollar habilidades más completas: no solo hablar, sino también comprender textos, escribir y usar el idioma de forma más estructurada.
4) Que tenga un nivel académico alto en inglés.
Es decir, que pueda usar el idioma para aprender, estudiar, comprender textos complejos y desarrollar pensamiento crítico en inglés.
Ninguna de estas metas es mejor que otra. Lo importante es que sea realista y coherente con la vida de tu familia.
Por qué definir esto cambia todo
Algo que vemos una y otra vez en Ludobaby es que el nivel de dominio que esperas determina las decisiones que tomas en el día a día: rutinas, tiempos, recursos y expectativas.
Te cuento el caso de Laura, una mamá que conocimos en la comunidad Ludobaby.
Laura vive en Colombia y el idioma dominante en su entorno es el español. Ella trabaja tiempo completo y, cuando su hija Sofía estaba pequeña, ella la dejaba en casa de los abuelos mientras ella estaba fuera. Con ellos, Sofía recibía muchísimo input en español: conversaciones, juegos, historias, rutinas.
Laura tenía claro algo: quería que Sofía desarrollara un buen nivel de inglés, no solo que lo entendiera “un poquito”. Como el entorno ya le daba mucho español de forma natural, Laura decidió que ella misma sería quien reforzara el inglés en casa.
No fue algo sofisticado ni perfecto. Laura estableció momentos claros en inglés: lectura de cuentos, canciones, juegos sencillos, pequeñas conversaciones cotidianas. No dependía de un colegio bilingüe ni de un familiar que hablara inglés, sino de su propia constancia.
Su objetivo (un buen nivel de inglés) definió su estrategia: aprovechar el español que Sofía ya recibía con los abuelos y equilibrarlo con inglés en casa. No hizo más de lo necesario, pero tampoco menos de lo que su meta requería.
Algunas ideas importantes para tener en cuenta
1) El tiempo importa.
Si tu meta incluye leer y escribir en inglés, normalmente estamos hablando de un proceso largo, que puede tomar algunos años. No es algo inmediato, y eso es normal.
2) Las metas pueden ajustarse.
Nada está escrito en piedra. Puedes revisar tus expectativas según la etapa de tu hijo, el tiempo disponible y la realidad familiar.
3) Siempre habrá una lengua dominante.
En Colombia, lo más común es que el español sea el idioma más fuerte. Y está bien. La dominancia puede cambiar con el tiempo.
4) Cada idioma cumple un rol distinto.
Tu hijo puede usar el español para unas cosas y el inglés para otras. Eso no es un problema, es parte natural del bilingüismo.
Recuerda
Antes de llenarte de recursos, rutinas o actividades, tómate un momento para mirar hacia adelante. Imagínate a tu hijo en unos años y pregúntate: ¿Qué quiero que pueda hacer con el inglés? Esa respuesta será tu brújula. No para exigirte, sino para ayudarte a tomar decisiones más claras, más tranquilas y más alineadas con tu realidad. El bilingüismo no se construye a la carrera, sino con intención. Y ese es siempre el mejor punto de partida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario