Cuando sientes que todo el bilingüismo recae sobre ti

Si eres el único (o el principal) adulto que habla inglés en casa, es muy probable que en algún momento hayas pensado algo como: “Esto depende solo de mí”. Hablar el idioma, buscar libros, canciones, videos, organizar actividades, pensar en clases… y además sostener la motivación. Cansa. Y mucho. Esta sensación es más común de lo que imaginas, especialmente en familias colombianas donde uno de los adultos tiene algo de inglés y el otro no se siente parte del proceso.

No es falta de interés ni de amor: muchas veces es inseguridad, desconocimiento o simplemente no saber cómo ayudar. La buena noticia es que criar a un niño bilingüe no tiene por qué ser una carga individual.

El bilingüismo no es una tarea solitaria
Aunque uno de los padres sea quien más usa el inglés, el proceso funciona mucho mejor cuando se entiende como un proyecto familiar, no como una misión personal.

Cuando el otro adulto acompaña (aunque no hable inglés) el camino se vuelve más liviano y mucho más sostenible. No porque tenga que “enseñar”, sino porque apoya. Y ese apoyo hace una diferencia real.

¿Por qué el apoyo de la pareja importa tanto?
Aquí van algunas razones muy concretas, aterrizadas a la vida diaria:

1. No todo es hablar inglés
Criar en bilingüismo no es solo conversar. También implica:
  • Buscar cuentos, canciones o videos
  • Acordarse de ponerlos
  • Organizar rutinas
  • Llevar o recoger al niño de clases
  • Celebrar pequeños avances
Nada de eso requiere saber inglés perfectamente. Son tareas que se pueden compartir, y cuando se comparten, el peso de la responsabilidad baja muchísimo.

2. Hablarlo entre adultos cambia todo
Cuando como pareja se habla del para qué del inglés, aunque sea de forma sencilla, se alinean expectativas. No se trata de metas grandes ni de presiones, sino de entender que ambos van para el mismo lado. A veces basta con decir: “Quiero que nuestro hijo tenga más oportunidades” o “Me gustaría que el inglés fuera algo normal, no una obligación”. Ese acuerdo previo evita frustraciones más adelante.

3. Los niños lo perciben
Los niños leen el ambiente mejor de lo que creemos. Si sienten que solo uno de los adultos valora el inglés, es probable que no le den importancia y lo vean como algo secundario. En cambio, cuando ambos acompañan el proceso, aunque uno no lo hable, el mensaje es claro: "Esto es importante para mí".

4. Los logros casi nunca son individuales
Cuando familias que han sostenido el bilingüismo en el tiempo miran hacia atrás, casi siempre dicen lo mismo: “No lo habría logrado solo”. El éxito no suele venir del adulto que habla inglés “perfecto”, sino de la colaboración constante, incluso silenciosa, del otro. 

Aprender juntos también es una posibilidad
Algo muy bonito que pasa en muchas familias es que el adulto que no hablaba inglés termina aprendiendo sin darse cuenta. Escuchar canciones, frases repetidas, cuentos cortos… todo eso entra. No como una carga, sino como una experiencia compartida.

El bilingüismo, cuando se vive así, deja de ser una responsabilidad pesada y se convierte en un espacio de conexión familiar.

Para cerrar, una idea clave
  • Si hoy sientes que todo depende de ti, respira.
  • No estás fallando. Estás haciendo lo que puedes.

Pero recuerda esto: "El bilingüismo no se sostiene con perfección, se sostiene con acompañamiento".

Hablar, ajustar, pedir ayuda y repartir el proceso no solo aumenta las probabilidades de que el inglés se quede en la vida de tu hijo, sino que también hace el camino mucho más amable para todos.

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